El jardín del Carmen del Aljibe del Rey acogió en la noche del miércoles 1 de julio un emotivo homenaje a José María Guadalupe y Esteban de las Heras, dos nombres imprescindibles para entender la historia reciente del periodismo granadino. El acto, organizado por la Fundación Agua Granada y presidido por su presidente, Luis Curiel Aróstegui, abrió una nueva edición del ciclo cultural El Agua y la Palabra, reuniendo a familiares, amigos, compañeros de profesión y representantes de la vida institucional y cultural de Granada en una velada marcada por el recuerdo, la gratitud y la emoción.
Fue Juan Enrique Gómez, responsable de Comunicación de la Fundación Agua Granada y antiguo compañero de ambos periodistas, quien dio la bienvenida a los asistentes e introdujo el sentido del homenaje. Recordó la estrecha vinculación que José María Guadalupe y Esteban de las Heras mantuvieron con la Fundación, así como la huella que ambos dejaron en la ciudad. Gómez destacó igualmente la aportación de Guadalupe, no solo desde el periodismo, sino también durante su etapa de servicio público, contribuyendo a prestigiar Granada y su provincia.

Una charla distendida en la que conversaron periodistas que compartieron muchos años de profesión con los homenajeados: Eduardo Peralta, exdirector de IDEAL y actual responsable de su Aula de Cultura; Tito Ortiz, histórico de la radio granadina y cronista oficial de Granada, y Justo Ruiz, histórico redactor jefe de Deportes de IDEAL. Entre recuerdos personales, anécdotas y reflexiones, los cuatro fueron reconstruyendo una forma de ejercer el periodismo basada en el rigor, la cercanía y el compañerismo.
Tito Ortiz fue el primero en intervenir y trasladó al público a la Granada de los años setenta, cuando el periodismo comenzaba a vivir los primeros cambios de una sociedad que avanzaba hacia la democracia. Evocó aquellos días en los que los reporteros recorrían barrios, hospitales y cuarteles en busca de noticias y recordó el ambiente de unas redacciones muy distintas a las actuales, donde existía incluso un «pacto entre caballeros» entre periodistas de distintos medios para repartirse determinadas coberturas informativas. También rememoró aquellas largas jornadas de trabajo que solían terminar compartiendo conversación y amistad alrededor de una mesa o en el desaparecido pub Oxford II.
Eduardo Peralta centró su intervención en la dimensión humana y profesional de los dos homenajeados. De Esteban de las Heras destacó su rigor, su honestidad y su extraordinaria calidad literaria, calificándolo como uno de los grandes referentes del periódico y un compañero leal que siempre supo estar al lado de quienes trabajaban con él. De José María Guadalupe recordó su permanente colaboración como articulista, su fino análisis de la actualidad, su capacidad para el diálogo y una calidad humana que hizo que muchos compañeros lo consideraran un auténtico hermano mayor.
Los recuerdos continuaron con la intervención de Justo Ruiz, quien evocó sus primeros pasos en la redacción de IDEAL, cuando comenzó siendo «el niño de los recados». Contó cómo encontró en Esteban de las Heras a uno de sus primeros maestros, una persona siempre dispuesta a orientar a los más jóvenes y a estimular su afición por la escritura. Ruiz confesó también que, hasta muy poco antes de su fallecimiento, seguía abriendo cada domingo el periódico por la sección de Opinión para leer las columnas de De las Heras, cuya elegancia literaria consideró una referencia permanente.

Invitado a participar por Juan Enrique Gómez, el actual director de IDEAL, Quico Chirino, explicó que tuvo la oportunidad de compartir sus primeras semanas al frente del periódico con Esteban de las Heras, una experiencia que calificó de enormemente enriquecedora. Chirino destacó la calidad literaria, la constancia y el compromiso que tanto De las Heras como Guadalupe mantuvieron con el periodismo hasta el final de sus vidas, permaneciendo fieles a su cita con los lectores desde las páginas de Opinión.
Uno de los momentos más emotivos de la velada llegó cuando Eduardo Peralta dio lectura a los textos que escribió tras el fallecimiento de ambos periodistas. Unas semblanzas cargadas de afecto en las que recordó a Esteban de las Heras como «el mejor garante del periodismo bien hecho» y a José María Guadalupe como un intelectual brillante, dialogante y profundamente comprometido con Granada, dos profesionales que hicieron del rigor y la honestidad su principal legado.

La emoción volvió a hacerse protagonista cuando Luis Curiel Aróstegui, presidente de la Fundación Agua Granada, entregó un ramo de flores a Mercedes, viuda de Esteban de las Heras, y a Carolina, hija mayor de José María Guadalupe. Ambas agradecieron, visiblemente emocionadas, el cariño recibido y el reconocimiento tributado a sus familiares en una noche en la que su recuerdo estuvo presente de principio a fin.
El homenaje concluyó con la actuación del guitarrista Francisco Manuel Díaz, que inició su recital acompañando la lectura de un poema, a cargo de Tito Ortiz, en recuerdo de los homenajeados. El guitarrista y constructor de guitarras, realizó un recorrido, un collage, de diferentes palos flamencos. Ponía el broche artístico a una velada que finalizó con una limonada compartida entre los asistentes en los jardines del Carmen del Aljibe del Rey. Un cierre sencillo y cargado de simbolismo para una noche dedicada a recordar a dos periodistas que contribuyeron decisivamente a engrandecer el periodismo granadino y cuyo ejemplo de profesionalidad, compromiso y humanidad continúa siendo un referente para quienes tuvieron la fortuna de compartir con ellos la profesión y la amistad.






